Presentación

Contemplan nuestros pasos cada día y, en la mayoría de las ocasiones, ni reparamos en su presencia; crean una escenografía única que dota de belleza e historia este singular espacio elegido para vivir. De vez en vez nos sorprendemos con visitantes foráneos que contemplan con admiración aquello que cruza nuestro horizonte cada mañana, cada noche, o cada atardecer, incluso nos atrevemos a curiosear sus gestos y palabras; mas en nosotros mismos no advertimos especial emoción, pues tan vetustos edificios forman parte ya de nuestras vidas y no hay sorpresa en contemplar lo que en todo momento hemos reconocido en el mismo lugar.

Cerremos los ojos e imaginemos que no están ahí, o mejor, volvamos a abrirlos con curiosidad, llevados por el deseo de observarlos con atención. Reservémonos un día para no pasar de largo distraídos, descubramos sus cualidades, conozcamos su historia, viajemos a través del tiempo hasta encontrarnos con aquellos que los hicieron nacer, los dotaron de prestancia, habitaron entre sus muros, transformaron buena parte de sus formas, o vivieron en ellos episodios extraordinarios de nuestro pasado.

Contamos con singulares “viajeros en el tiempo” capaces de conducirnos en esta travesía: historiadores del arte para quienes estudiar las expresiones de la belleza a través de la historia es un oficio, a ellos debemos el conocimiento de los monumentos que ven pasar los siglos y las gentes.  Deseamos contagiar la emoción de este viaje, ¿por qué no emplear un día en ello?

18 de abril de 2018: Día Internacional de los Monumentos y Sitios. ¡Llevamos nuestras clases a la calle! Síguenos.

María José Martínez Ruiz.